
La gimnasta fontanesa, de 11 años, ha participado por segundo año consecutivo en el campus de la Federación Española tras ser subcampeona regional alevín nacional base
La joven Lola Pecero, natural de Fuente del Maestre, continúa dando pasos en una modalidad tan exigente como la gimnasia rítmica. Con solo 11 años, la deportista afrontará esta temporada su quinto curso en el Club Gimnástico Almendralejo, donde compagina entrenamiento, competición y una clara intención de seguir creciendo.
El pasado mes de mayo logró uno de sus resultados más destacados al proclamarse subcampeona de Extremadura alevín nacional base 2015 en Plasencia.
Lo hizo defendiendo los colores del club almendralejense, con el que comparte trayectoria con otras dos gimnastas fontanesas, Carmen Suárez y Nazaret García.
Pero el verano tampoco ha sido sinónimo de descanso total.
Por segundo año consecutivo, Lola ha participado en el Campus de la Federación Española de Gimnasia Rítmica, en la sede de Pozuelo de Alarcón, donde permaneció del 19 al 25 de julio.
Una semana de aprendizaje al máximo nivel
Durante esos días, la gimnasta extremeña participó en entrenamientos intensivos de Nivel Nacional Base, trabajando con distintos aparatos y estilos: pelotas, mazas, aros, cuerdas y cintas.

La experiencia le permitió además entrenar y aprender junto a profesionales con trayectoria dentro de la gimnasia española, desde antiguas entrenadoras y gimnastas de la selección nacional hasta técnicas y deportistas vinculadas actualmente al alto rendimiento.
Uno de los momentos que más le impresionó fue la visita al Centro de Alto Rendimiento, donde pudo asistir junto a sus compañeras a entrenamientos del equipo nacional.
“Cuando me enteré de que habían llegado a ser campeonas del mundo me quedé flipando, es increíble las cosas que hacen”, cuenta.
Durante esa visita también tuvo la oportunidad de conocer a Alba Bautista y Daniela Picón, de quienes recibió consejos sobre entrenamiento y competición.
Entrenar también en vacaciones
Lola habla de la experiencia con la naturalidad de quien disfruta realmente con lo que hace.
“Ha sido una experiencia superchula: lo he pasado genial, de disfrutar a tope con las compañeras, de entrenar al máximo, de enseñar nuestro nivel...”, explica.
Más allá de la parte técnica, el campus también ha reforzado valores que forman parte del día a día de la gimnasia rítmica: compañerismo, constancia, disciplina, perseverancia y afán de superación.
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Y aunque sabe que no todo el mundo entiende dedicar parte de las vacaciones a entrenar, ella lo tiene claro.
“Hay gente que no entiende que en las vacaciones te dediques a entrenar, pero a mí no me importa porque me gusta mucho la gimnasia rítmica. Ojalá pudiera llegar a dedicarme profesionalmente a esto”.
La temporada 2026/27 volverá a encontrarla trabajando en Almendralejo, sumando horas de entrenamiento y buscando nuevos retos. De momento, Lola Pecero ya ha dejado claro que ilusión y ganas no le falta.











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