
El Club Atletismo Andiajoa Torrejoncillo mantiene una cantera de más de 60 niños y niñas y una historia repleta de referentes como Kiko Lázaro, Mario Mirabel o Daniel López. Todo ello desde un municipio que ha convertido la constancia y el trabajo de base en su mejor pista
En Torrejoncillo el atletismo tiene algo de tradición heredada. Han cambiado las generaciones, los nombres y las disciplinas, pero desde hace 46 años sigue ocurriendo lo mismo: niños y niñas comienzan a correr en el pueblo y algunos terminan compitiendo mucho más lejos de lo que seguramente imaginaron cuando dieron sus primeras zancadas.
El Club Atletismo Andiajoa Torrejoncillo, nacido en 1980, ha conseguido mantener esa cadena durante más de cuatro décadas. En un municipio pequeño de Extremadura, su historia acumula títulos provinciales, autonómicos y nacionales, atletas que han llegado a Campeonatos de España y una escuela que la pasada temporada reunió a más de 60 niños y niñas con licencia federativa.
No hay una gran ciudad detrás, ni una estructura descomunal. Lo que hay es una cultura deportiva que ha ido pasando de unos a otros y que explica por qué Torrejoncillo lleva años asociado al atletismo hasta ganarse un apodo que resume bastante bien su historia: la ‘Kenia Extremeña’.
De aquellos primeros años a una cantera que no se detiene
Los comienzos fueron muy diferentes a los actuales. Jaime Moreno, directivo del club, recuerda una época en la que todavía funcionaban las federaciones provinciales y Torrejoncillo aportaba atletas a la cacereña. El nivel era especialmente destacado entre las mujeres y algunas corredoras llegaron incluso a participar en los Campeonatos de España que entonces se disputaban por sectores.
Aquello permitió que el atletismo echara raíces con rapidez. "Fue un impulso muy fuerte en el municipio de cara al deporte local y pronto se reunió un gran número de atletas para poder hacer fuerte el club", explica Moreno.

En esa historia aparece desde el principio José Francisco Moreno Moreno, ‘Pepe’, uno de los impulsores de la entidad y una figura que continúa vinculada al proyecto como monitor y presidente. Esa continuidad ayuda a entender una de las claves de Torrejoncillo: quienes estuvieron antes siguen conectados, de una manera u otra, con los que llegan después.
Y los nombres se acumulan. Entre las primeras generaciones femeninas, Jaime Moreno recuerda a Julia y Rita González Moreno, mientras que posteriormente llegaron atletas como Andrea y Celia Testón. En hombres, la lista permite comprobar hasta dónde ha sido capaz de llegar un club nacido lejos de los grandes centros deportivos.
De Kiko Lázaro a Daniel López
Uno de los referentes es Kiko Lázaro, que llegó a proclamarse siete veces campeón de España de duatlón en diferentes categorías y también campeón de Europa por equipos.
Después llegaron otros nombres que ampliaron esa historia. Mario Mirabel continúa siendo una referencia en las carreras por montaña y en pruebas del circuito UTMB. Compite actualmente con Joma Trail, pero mantiene su vínculo con el club y con Torrejoncillo.
"Sigue formando parte del club y llevando el nombre de Torrejoncillo allá por donde pisa", resume Jaime Moreno.
Y si Mirabel representa buena parte de la trayectoria reciente, Daniel López simboliza el puente entre aquella cantera y el presente. Se formó en Torrejoncillo, posteriormente dio el salto al Capex y continúa creciendo dentro del atletismo nacional.
Para el club, sin embargo, hay algo incluso más importante que sus resultados. "Dani sigue siendo presente y futuro del atletismo torrejoncillano. Sigue ligado sentimentalmente al club donde creció y aprendió a ser un gran atleta y persona. Ahora es un referente para los niños y niñas que vienen detrás".
Eso es precisamente lo que hace especial el modelo. Los más pequeños no necesitan buscar demasiado lejos para encontrar ejemplos. Han visto cómo otros que comenzaron en el mismo lugar terminaron compitiendo en escenarios nacionales.
También continúan en esa nómina Pedro José Hernández, Miguel Madruga o Jorge Sánchez, junto a muchas generaciones que quizá no aparecen en los grandes titulares pero que han ayudado a mantener viva la entidad. La propia historia del club documenta el paso de miles de personas desde su nacimiento en 1980.
Aquí no todo se mide en medallas
Preguntado por los éxitos que más recuerdan, Jaime Moreno evita construir un ranking.
"Todos los títulos nos hacen una especial ilusión y nos llenan de orgullo, tanto por equipos como individuales, y mucho más las mejores marcas personales de cada atleta que se coloca en la línea de salida".
La frase sirve para entender por qué la escuela continúa teniendo peso tantos años después. La competición está presente, pero no es el único objetivo.
"Mantenemos la esencia del deporte. Cuidamos los valores, la empatía, la constancia y ponemos en valor los pequeños esfuerzos que realizan a diario nuestros atletas".
La temporada pasada fueron más de 60 niños y niñas federados y el club confía en mantener o incluso superar esa cifra. Detrás están los monitores, los miembros de la entidad y también las familias, una pieza que Moreno considera imprescindible para que el engranaje siga funcionando.

Porque en Torrejoncillo el atletismo no se explica únicamente mirando a quienes han llegado a un Nacional. Se entiende mejor observando que, casi medio siglo después de la fundación del club, siguen entrando niños nuevos por la misma puerta.
Aprender a entrenar también con lo que falta
Esa continuidad tiene todavía más mérito cuando se observan las condiciones en las que se trabaja.
La pista de Torrejoncillo sigue siendo de tierra y eso obliga al club a buscar soluciones continuamente. Hay disciplinas que directamente no pueden trabajarse con normalidad: salto de altura, pértiga o diferentes lanzamientos. Incluso el foso de longitud, explica Moreno, no reúne las condiciones mínimas necesarias.
"Siempre afecta, pero intentamos que se note poco, porque nos las ingeniamos para suplir las carencias de la pista".
Ahí aparece otra parte de esta historia de superación. Durante años, las limitaciones no han impedido que salieran atletas competitivos, pero sí han obligado a entrenadores y deportistas a adaptarse. Y cuando llueve, la dificultad aumenta.
"En días de lluvia se nos hace muy difícil entrenar siquiera con normalidad y al cabo del año se pierden muchos entrenamientos".
La reivindicación viene de lejos. Ya en 2017 el club promovió una recogida de firmas para mejorar unas instalaciones en las que entonces entrenaban más de un centenar de atletas, y en 2024 volvió a hacer visible públicamente esa petición.
Pero la pista no es el centro de la historia. Es, más bien, la pieza que falta para que un proyecto que lleva décadas demostrando capacidad de formación pueda dar un paso más.

Un proyecto que espera convertirse en realidad
Ahora existe ya un proyecto para transformar la instalación actual en una pista de tartán o superficie sintética. No sería necesario partir de cero: la actual tiene 400 metros y, según explica el club, el proyecto está realizado y supervisado.
"En cuanto haya dotación presupuestaria de las tres partes para sacarla a licitación, se harán los trámites administrativos y se licitará. Esperemos que sea más pronto que tarde", señala Moreno.
El club habla de un compromiso de la Junta de Extremadura y de buena disposición tanto de la Diputación de Cáceres como del Ayuntamiento de Torrejoncillo.
Para Andiajoa no se trata únicamente de disponer de una superficie mejor. Una instalación adecuada permitiría trabajar especialidades que ahora son prácticamente imposibles, mejorar la preparación de la cantera y ampliar las posibilidades deportivas del municipio y su entorno.
Pero mientras llega, la rueda sigue girando.
Los nuevos atletas continúan entrenando en el mismo pueblo del que salieron campeones de España, internacionales, corredores de montaña y deportistas que hoy compiten en clubes de referencia.
Quizá ahí esté la mejor explicación de la ‘Kenia Extremeña’. No en una medalla concreta ni en un solo nombre, sino en haber conseguido que durante 46 años un pequeño municipio extremeño siga produciendo atletas, generación tras generación.
Jaime Moreno lo resume mirando precisamente hacia lo que viene: "Creemos que seguiremos siendo competitivos y muy participativos en las diferentes pruebas y disciplinas, siendo un referente del pasado, presente y futuro del atletismo en Extremadura".
Y mientras se espera esa pista que puede cambiar las condiciones, en Torrejoncillo continúa funcionando lo que nunca ha necesitado tartán: la cantera.











