Combustible

Pretemporada deportiva: cómo preparar el cuerpo para volver a competir

Por Javier García Raposo18 de agosto de 2026, 20:15
Foto de recurso de una persona entrenando.

Entrenar más no siempre significa entrenar mejor: la vuelta a la rutina debe combinar una progresión inteligente del entrenamiento con una alimentación que acompañe las nuevas demandas del organismo

La pretemporada es uno de los momentos más importantes del calendario deportivo y, paradójicamente, uno de los que más errores concentra. Después de un periodo de descanso o de menor actividad, muchos deportistas intentan recuperar rápidamente el nivel perdido aumentando de golpe el volumen y la intensidad de los entrenamientos.

Pero la pretemporada no debería consistir en intentar recuperar en pocas semanas todo lo que se ha hecho durante meses. Su verdadero objetivo es construir una base sólida sobre la que desarrollar posteriormente el rendimiento.

Volver a entrenar de forma progresiva

El primer principio de una buena pretemporada es la progresión. Después de un periodo de menor actividad, el organismo necesita volver a adaptarse progresivamente a las cargas de entrenamiento.

Esto implica controlar tanto el volumen como la intensidad y evitar que el entusiasmo por volver a entrenar lleve a acumular demasiada fatiga.

En deportes de resistencia, por ejemplo, puede tener sentido comenzar aumentando progresivamente el tiempo de entrenamiento antes de introducir grandes cantidades de trabajo de alta intensidad. En deportes de fuerza y equipo, también conviene recuperar primero la tolerancia al volumen antes de buscar los máximos niveles de intensidad.

La pretemporada debe preparar al deportista para entrenar más adelante, no dejarlo agotado antes de que comience la temporada.

La fuerza también tiene un papel protagonista

La pretemporada es un buen momento para trabajar aspectos que durante la competición pueden quedar relegados por la necesidad de priorizar el rendimiento específico.

El entrenamiento de fuerza puede contribuir a mejorar la capacidad de producir fuerza, mantener la masa muscular y preparar al organismo para soportar las demandas de la temporada.

Además, permite trabajar con mayor tranquilidad la técnica de los ejercicios y desarrollar una base física que posteriormente pueda mantenerse con un menor volumen de entrenamiento.

La pretemporada también es el momento de probar

Una de las grandes ventajas de la pretemporada es que permite experimentar sin la presión de una competición importante.

Es un buen momento para comprobar qué alimentos se toleran mejor antes de entrenar, cómo responde el organismo a diferentes cantidades de carbohidratos, qué estrategia de hidratación funciona mejor y qué productos deportivos resultan más cómodos durante esfuerzos prolongados.

Todo aquello que pueda utilizarse durante la temporada debería haberse probado previamente en entrenamiento.

Descansar también es entrenar

Aumentar la carga de trabajo sin aumentar la recuperación es una receta para acumular fatiga.

El descanso, el sueño y una alimentación suficiente forman parte del proceso de adaptación al entrenamiento. El objetivo no es terminar cada sesión completamente exhausto, sino generar un estímulo que permita al organismo recuperarse y adaptarse.

Por eso, una buena planificación de la pretemporada debe alternar periodos de carga y recuperación.

El objetivo no es llegar en forma demasiado pronto

Quizá uno de los errores más importantes sea plantear la pretemporada como una competición contra uno mismo.

El objetivo no debería ser alcanzar el pico de rendimiento durante las primeras semanas, sino construir progresivamente las capacidades que permitirán rendir cuando realmente llegue la temporada.

Un deportista que termina la pretemporada sano, recuperado y preparado para seguir aumentando la carga parte con una ventaja importante.

Conclusión

La pretemporada es mucho más que volver a entrenar después de las vacaciones. Es la oportunidad de construir una base física y nutricional que permita afrontar la temporada con garantías.

Progresar en el entrenamiento, desarrollar la fuerza, cubrir las necesidades energéticas, asegurar una alimentación adecuada, hidratarse correctamente y respetar la recuperación son algunas de las claves para convertir estas semanas en una verdadera inversión de rendimiento.

Porque una buena temporada no empieza en la primera competición. Empieza mucho antes, cuando todavía nadie está mirando el cronómetro.

Más de Combustible

VER MÁS DE COMBUSTIBLE

Las más leídas