Un nombre sembrado para siempre: José Carrillo ya es historia viva del fútbol de Villafranca de los Barros

Por TorbellinoSport1 de marzo de 2026, 13:30📍 Villafranca de los Barros
Un nombre sembrado para siempre: José Carrillo ya es historia viva del fútbol de Villafranca de los Barros

Homenaje a José Carrillo en Villafranca

Villafranca rinde homenaje al hombre que dedicó casi 40 años a formar generaciones en la SP Villafranca y convierte el Campo de Césped Artificial en el Campo de Fútbol José Carrillo

Hay nombres que no se ponen en una placa. Se siembran. Y el pasado sábado 28 de febrero, en Villafranca de los Barros, uno de esos nombres quedó sembrado para siempre en el corazón de su gente y en la hierba artificial, ya eterna, de su estadio. Desde ahora, el que fuera Estadio Federativo Tierra de Barros, luego conocido simplemente como el Campo de Césped Artificial, pasa a llamarse Campo de Fútbol José Carrillo.

Y no fue un simple cambio de rótulo. Fue un abrazo colectivo.

El acto comenzó con un pasillo interminable, de esos que no se miden en metros sino en emociones. Todos los niños de la cantera de la SP Villafranca formaron a ambos lados, aplaudiendo, sonriendo, mirando con admiración al hombre que durante décadas les enseñó que el fútbol es mucho más que darle patadas a un balón. José Carrillo avanzaba despacio, visiblemente emocionado, acompañado de su mujer, hijas y nietos. Repartía abrazos como quien reparte vida. Porque eso ha hecho siempre: dar.

Futbolistas de todas las generaciones

Al final del pasillo esperaban aquellos niños que un día lo fueron y hoy son hombres. Futbolistas de generaciones distintas que crecieron bajo su mirada exigente y humana. Y entonces la emoción se desbordó. Porque reencontrarse con quien te enseñó a competir sin pisar, a ganar sin humillar y a perder aprendiendo, no es cualquier cosa.

José Carrillo García, nacido en 1940 y villafranqués de raíz profunda, ha estado casi 40 años ligado al fútbol de Villafranca de los Barros. Media vida. Desde aquel viejo campo junto a la N-630 hasta este césped artificial que ha sido su segunda casa. O quizá la primera. Ocho temporadas al frente del primer equipo, el histórico ascenso a Tercera División, y después una vida entera dedicada a la cantera, coordinando, formando, educando. Hasta 2015, cuando decidió dar un paso al lado… pero nunca lejos del balón.

“Para sacarle lo bueno a las personas hay que llegarles al alma”, decía José Carrillo después, aún con las emociones a flor de piel. Y lo repitió en esencia durante su discurso. Habló de su padre llevándolo de la mano al fútbol, de los caminos que se hacían largos por la ilusión, de los nombres propios que construyeron la historia del club, de sus profesores en el curso nacional —como Miguel Muñoz o Javier Clemente— y de aquella máxima que le acompañó siempre: experiencia y estudio deben ir de la mano.

Reconocimiento con unanimidad absoluta

El alcalde, Francisco Jiménez Araya, fue claro: “Es la primera vez que hay unanimidad absoluta. Lo que hacemos hoy es merecidísimo”. Y destacó esa ética del trabajo que tantos recuerdan: “Como se entrena, se juega”. Una frase que en el fondo habla de fútbol, sí, pero también de vida.

Cipri Santos, presidente del club, resumía el sentir general: la SP hoy sería distinta sin él. Porque Carrillo no solo entrenaba. Detectaba quién había salido la noche anterior, sí —como bromeó el alcalde—, pero sobre todo detectaba talentos, inseguridades, virtudes escondidas. Sabía tocar la tecla exacta.

Tras los discursos llegó el momento simbólico: descubrir la placa. “En homenaje a José Carrillo García, entrenador y coordinador de fútbol entre los años 1977 y 2015 en el club SP Villafranca. Trabajador incansable y mentor de cientos de niños a los que transmitió su experiencia y pasión”. Después, la insignia de oro del club. Y una nueva placa entregada por el Ayuntamiento. Pero el verdadero reconocimiento estaba en las miradas.

En Villafranca hay espacios con nombres ilustres: la Escuela de Música María Coronada Herrera, la Biblioteca Cascales Muñoz… Ahora el fútbol tiene el suyo. Y no es solo justicia histórica. Es memoria viva.

Porque desde el sábado, cada entrenamiento, cada gol, cada caída y cada abrazo en ese campo llevarán implícito un mensaje: el fútbol, cuando se vive con alma, deja huella.

Y José Carrillo, sin duda, la ha dejado para siempre.

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