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Natalia Ovejero, la de 'casa' en la Vuelta a Extremadura Femenina: reivindicación, ganas y un etapón cerca de los suyos

Por TorbellinoSport4 de marzo de 2026, 17:40
Natalia Ovejero, la de 'casa' en la Vuelta a Extremadura Femenina: reivindicación, ganas y un etapón cerca de los suyos

La sub-23 del Cantabria Deporte Rio Miera llega por fin a la ronda extremeña con continuidad tras dos ediciones torcidas y con una motivación extra

Hay ciclistas que compiten en cualquier sitio. Y hay otras que, cuando el recorrido se acerca a casa, pedalean con un punto más de brillo en los ojos. Natalia Ovejero está en ese segundo grupo.

Nació en Salamanca “por temas hospitalarios”, creció deportivamente en Béjar (con toda su cultura de cantera)… pero ella lo deja clarísimo, entre risas y con orgullo: “Yo soy de Cabezabellosa”. Lo suyo, dice, es un continuo “voy y vengo”. Y en 2026, ese ir y venir tiene una parada especial: la Vuelta Ciclista a Extremadura femenina.

Dos años de “casi” y un 2026 de “ahora sí”

Ovejero no llega exactamente como debutante, pero sí con sensación de estreno. En 2024 tomó la salida y se tuvo que bajar el primer día por un problema estomacal. En 2025, ni siquiera pudo estar: venía de una operación en el pie. Así que este año lo resume fácil: muchas ganas acumuladas… y un incentivo con nombre propio: la tercera etapa pasa muy cerca de Cabezabellosa, por rutas que ella entrena con frecuencia.

Natalia lo avisa: esa etapa “es un etapón”. Larga, con desnivel, subidas variadas, rampas que “se pegan” y un detalle que suele hacer daño sin pedir permiso: terreno engañoso. “No hay ni un metro llano”, explica. Y ahí está la gracia táctica: el desgaste puede darle la vuelta a lo que ocurra en la crono del primer día, que además es larga. En su cabeza, la carrera tiene equilibrio… y trampas bien colocadas.

Ambición con casco abrochado

Su equipo, el Cantabria Deporte Rio Miera, llega con humildad, pero sin complejos: competir, disfrutar y aprender. “No podemos aspirar a la general, por lógica”, reconoce, “pero hay ganas de hacerlo bien”. Y para ella, además, es especial por un motivo sencillo: correr en casa y medirse a estructuras WorldTour.

Ovejero también mira atrás: cuando era cadete y empezaba, llegó a competir federada por Castilla y León porque allí había más estructuras. Hoy, dice, Extremadura ha cambiado: más cantera, más escuelas, más calendario… y una escena que antes era rara y ahora empieza a ser normal: equipos enteros de chicas en categorías inferiores.

¿Sueño a futuro? Lo deja caer como quien lanza un ataque en el momento justo: una llegada al Pico Pitolero. Ya sea por El Torno o por Cabezabellosa, con “las paredes” del tramo final. Vamos, una de esas metas que no se olvidan… ni con las piernas ardiendo.

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