
La Gimnastrada cumple 30 años en Cáceres
La cita reunió a 3.021 participantes de 76 colectivos en el Multiusos y cerró su 30 aniversario reforzando su sello inclusivo, educativo y no competitivo
La Gimnastrada Extremadura 2026 volvió a dejar en Cáceres una de esas imágenes que ya forman parte del paisaje deportivo de la ciudad. En su 30 aniversario, la cita celebrada los días 13 y 14 de marzo confirmó que sigue siendo mucho más que un evento de exhibición: es una fiesta colectiva de la gimnasia, un punto de encuentro entre generaciones y una de las propuestas más singulares del calendario deportivo extremeño.
El balance de esta edición vuelve a apuntar alto. La Gimnastrada reunió a 3.021 participantes de 76 colectivos, con 102 montajes coreográficos y una presencia internacional cercana al 14%. Unas cifras que explican por sí solas la dimensión de una cita que ha convertido al Pabellón Multiusos en un gran escaparate de creatividad, coordinación y deporte para todos.

Lo más valioso, una vez más, no estuvo en la clasificación, porque aquí no la hay, sino en la filosofía. La Gimnastrada mantiene intacto ese espíritu que la ha hecho reconocible durante tres décadas: promover la gimnasia desde la participación, el trabajo en grupo, la solidaridad y el disfrute de mostrar un montaje sin la presión de competir. Esa idea sigue siendo su columna vertebral y también una de las razones por las que el evento conserva tanta personalidad.
Un cumpleaños redondo para una cita muy especial
La edición de 2026 también dejó el peso simbólico de cumplir 30 años, una cifra que refuerza el recorrido de una propuesta nacida en el entorno de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura e impulsada por Kiko León Guzmán, hoy presidente del comité organizador. Con el paso del tiempo, la cita ha crecido hasta consolidarse como uno de los espectáculos cultural-deportivos más reconocibles de Extremadura y uno de los festivales gimnásticos de referencia en la península ibérica.

Otro de los rasgos que vuelve a sostener el balance positivo es su capacidad para mezclar deporte, educación e inclusión. La organización insiste desde hace años en objetivos muy claros: difundir las actividades gimnásticas colectivas, favorecer el intercambio sociocultural y fomentar un modelo de práctica abierta a cualquier edad y nivel. Y eso, precisamente, es lo que sigue proyectando la Gimnastrada cada vez que se pone en marcha.
A todo ello se sumó la gala benéfica que se celebró en el Palacio de Congresos, presentada por Wilbur, con recaudación destinada a la Asociación Española Contra el Cáncer y a la Protectora de Animales de Cáceres. Un cierre que volvió a darle al evento un tono solidario muy en línea con su identidad.
Treinta años después, la Gimnastrada de Cáceres sigue moviéndose con la misma idea de fondo: enseñar que el deporte también puede ser encuentro, celebración y comunidad. Y eso, visto lo visto este fin de semana, continúa muy vivo.
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