
Martín García y Gonzalo Gilgado acaban de conquistar el oro en la Liga Nacional Infantil de Logroño y confirman el gran momento de un club humilde que no para de generar campeones
El Club Karate Shotokan Don Benito ha vuelto a escribir una página grande en su historia. En la Liga Nacional Infantil disputada el 21 de febrero en Logroño, Martín García y Gonzalo Gilgado se colgaron la medalla de oro en kumite infantil, en las categorías de -35 kilos y -45 kilos, respectivamente, en una cita que reunió a más de 1.200 competidores y 145 clubes de toda España. El resultado tuvo aún más valor porque la expedición dombenitense acudió con solo cuatro karatecas y terminó firmando una actuación histórica: segundo puesto en el medallero general masculino. Detrás de ese éxito está el trabajo diario de un club con más de cuatro décadas de historia, una profunda vocación formativa y un nombre propio al frente: Ángel Nieto, sensei del Shotokan Don Benito.
“Esto para un club pequeño como nosotros es histórico e inolvidable”, resume Ángel Nieto, todavía con la emoción reciente de lo vivido en Logroño. No exagera. En un deporte cada vez más profesionalizado, con grandes estructuras detrás de muchos clubes punteros, el Shotokan Don Benito ha logrado abrirse hueco a base de constancia, conocimiento y cercanía. “En este campeonato solo íbamos cuatro competidores”, explica. “Y ten en cuenta que nosotros competimos con las grandes potencias”.

Como ganar la Champions
Los dos oros de Martín y Gonzalo fueron el gran titular de una jornada redonda. También compitieron Álvaro y Pedro, que completaron una expedición muy reducida pero tremendamente competitiva. En palabras del propio entrenador, el mérito del club puede entenderse con una imagen muy gráfica: “Es como si nosotros fuéramos el Elche y hubiéramos ganado la Champions”. Una comparación rotunda para medir el alcance de una hazaña que ha situado a Don Benito en el mapa nacional del karate base.

Un club nacido en 1985 y levantado desde la pasión
Para entender lo que hoy representa el Shotokan Don Benito hay que retroceder a 1985. Ahí empieza todo. “Lo fundó mi padre en 1985. Fue uno de los primeros gimnasios de Extremadura”, cuenta Ángel Nieto. La historia del club está ligada a la figura de José Nieto, pionero del karate en la región y una de esas personas que abren camino cuando todavía casi todo está por hacer.
Ángel lo relata con una mezcla de admiración y memoria familiar: “Mi padre empezó a aprender karate por revistas y por artículos”. Aquellos primeros pasos tenían algo de aventura y mucho de vocación. “Luego, de vez en cuando, venía un tal Domingo de Madrid, daba un par de cursos, los pegaba tres o cuatro veces y decía: hala, ya habéis aprendido”, recuerda. Así, poco a poco, fue germinando el karate en distintos puntos de Extremadura, entre ellos Don Benito.

La trayectoria del club no se entiende sin esa herencia. “Fue de los pioneros aquí en Extremadura”, insiste Ángel sobre su padre. Tras su fallecimiento, hace ya 15 años, fue él quien tomó el relevo. “Desde hace 15 años estoy yo”, explica. Y no habla desde la distancia, sino desde una vida entera pegada al tatami. “Yo tengo 40 años y mi gimnasio, mi dojo, está justo debajo de la casa de mi padre”. Allí creció, allí aprendió y allí terminó quedándose al frente del proyecto. “Yo estaba acompañándolo en el tatami y aprendiendo. Cuando yo tenía 25 años fue cuando él falleció. Y desde los 25 años estoy yo solo ahí con el club”.
La continuidad entre generaciones no ha supuesto inmovilismo. Ángel reivindica la línea heredada, pero también la necesidad de adaptarse. “Era otro método. La old school, como digo yo”, señala sobre la forma en que enseñaba su padre. “Yo sigo su enseñanza, sigo su línea. Solo que te modernizas y al final avanzas. Hay otros métodos, otros sistemas de entrenamiento”. Y remacha una idea central para entender el presente del club: “En este tema tienes que estar al día. Tienes que estar todos los días”.

Del prestigio regional a una explosión nacional desde 2018
El Shotokan Don Benito siempre había sido un nombre respetado en Extremadura, pero el salto nacional llegó más tarde. “A nivel de Extremadura siempre el gimnasio ha tenido un buen nivel. Hemos estado siempre arriba. Siempre hemos tenido campeones de Extremadura”, resume Ángel Nieto. Sin embargo, el gran despegue fuera de la región tiene una fecha más reciente.
“A nivel nacional, los primeros éxitos llegaron en 2018”, explica. Desde entonces, la progresión ha sido meteórica. “Desde 2018 hasta el día de hoy tenemos más de 25 medallas nacionales”. El dato da la medida exacta del crecimiento del club, que ha pasado de ser una referencia autonómica a convertirse en un foco competitivo capaz de pelear con entidades mucho más grandes y con más recursos.
Ese recorrido reciente no se limita a los dos oros de Logroño. Ya el pasado 31 de enero, el club abrió el año con otro resultado brillante en un torneo nacional en Illescas, donde Gonzalo Gilgado logró el oro en kumite infantil -45 kilos y Pedro García se colgó el bronce en kumite alevín -28 kilos, su primera medalla nacional. “

La historia reciente del Shotokan incluye nombres como Daniel, Martín y Gonzalo entre sus grandes referencias competitivas, con títulos nacionales, medallas internacionales y presencia en estructuras federativas de alto nivel. Pero más allá del palmarés, Ángel insiste en que el éxito del club tiene mucho que ver con la capacidad de crear grupo y arrastre. “En mi club estamos especializados en kumite”, explica. “Ahora mismo tenemos un buen grupo de combate, que estos dos niños arrastran a los demás. Tenemos siete u ocho chavales a un buen nivel, a un alto nivel”.
Mucho más que medallas: formar personas
Aunque los resultados llenan vitrinas y titulares, en el discurso de Ángel Nieto aparece una idea una y otra vez: el karate como herramienta educativa. El club cuenta con cerca de un centenar de alumnos, repartidos en tres grupos por edades y niveles. “Tengo la primera clase, que es más o menos la de aprendizaje, iniciación. Esas empiezan desde los cuatro añitos hasta los siete”, explica. Después llega una segunda franja, hasta los 13 años, y finalmente el grupo de competición y adultos. “En total podemos ser unos cien”.
Ese volumen de trabajo convierte al Shotokan Don Benito en una pequeña escuela de vida cotidiana. Ángel no solo entrena técnicas, también acompaña procesos personales. Lo explica muy bien cuando habla de su papel durante los combates: “Eso se crea un vínculo. Ten en cuenta que yo estoy con ellos muchas, muchas horas”. Su función, dice, va mucho más allá de las instrucciones tácticas. “Conozco cómo está su estado de ansiedad, si está activo, si está más pasivo, en qué está pensando”.

El karate en la sangre familiar de los Nieto
En ese esfuerzo cotidiano, una figura importante es la de Alberto Nieto, su sobrino, que ya ejerce como apoyo en el club. “A mi sobrino le he formado yo”, señala Ángel. “Poco a poco ya le estoy metiendo en este mundillo. Ya me está ayudando un poquito y espero que me ayude más”. Es otra señal de continuidad, otro hilo que prolonga la historia familiar del Shotokan.
Tampoco faltan en el relato los patrocinadores y, sobre todo, las familias. Desde el propio club lo tienen claro: sin ese respaldo, mantener un nivel competitivo tan alto sería casi imposible. El karate de base exige desplazamientos, material, inscripciones y un esfuerzo económico constante. Y, sin embargo, desde ese marco precario, el Shotokan Don Benito sigue produciendo campeones.

“Ha pasado casi todo el pueblo aqui”, dice Ángel al hablar del peso social del gimnasio en Don Benito. Quizá haya algo de hipérbole afectuosa, pero también bastante verdad. El club no es solo un lugar de entrenamiento. Es una institución local construida durante décadas, primero por José Nieto y después por su hijo. Un espacio donde conviven memoria, trabajo diario y ambición deportiva.
Los dos oros de Martín García y Gonzalo Gilgado en Logroño han vuelto a poner el nombre del club en lo más alto. Pero en realidad ese éxito no brota de la nada. Es el fruto de una historia larga, de una forma de enseñar y de una convicción que Ángel Nieto resume sin necesidad de grandes discursos: “El trabajo está ya hecho, solo queda disfrutar”. En Logroño disfrutaron y ganaron. Y, viendo la trayectoria del Shotokan Don Benito, todo indica que todavía quedan muchas páginas por escribir.

