
El equipo segedano competirá del jueves al domingo en una de las pruebas más prestigiosas del calendario nacional, con 18 equipos y 126 corredores en liza
El Extremadura Pebetero vuelve a asomarse a uno de esos escaparates que pesan en el calendario. El conjunto extremeño estará en la 63 edición de la Vuelta a Navarra, prueba que se disputa del jueves al domingo y que reunirá a 18 equipos de siete corredores, hasta formar un pelotón de 126 ciclistas.
El equipo segedano llega con la plantilla al completo en días de doble frente, ya que también afrontará el Gran Premio Vila Real, previsto del viernes al domingo.
Para la cita navarra, el Extremadura Pebetero contará con Paco Fernández como principal referencia para pelear por puestos de privilegio. A su lado estarán Pablo Antúnez, Gonzalo Pérez, Miguel Maestra, Alberto Gallego, Jesús Moreno y Miguel Monge, un bloque llamado a moverse bien en una carrera con terreno para rodadores, velocistas y, sobre todo, escaladores.
Cuatro etapas y mucha montaña en el camino
La Vuelta a Navarra arrancará con una primera etapa entre Iriberri/Arakil y Oderite/Larraun, de 143,2 kilómetros, con dos puertos de tercera categoría y el Alto de Huitzi, de segunda, situado en el kilómetro 128,6. Una primera criba para medir quién llega con piernas de general.

La segunda jornada, entre Marcilla y Ribaforada, tendrá 140,7 kilómetros y aparece como la opción más clara para los velocistas, con un único puerto de tercera categoría en el recorrido.
La tercera etapa apunta a ser la gran sacudida de la carrera. Entre Erratzu y Urdax/Urdazubi, los corredores afrontarán 148,1 kilómetros con cinco puertos puntuables: uno de tercera, tres de segunda y uno de primera, el Alto de Bagordi, situado en el kilómetro 116. Sobre el papel, puede ser el día que deje muy perfilada la general.
La carrera se cerrará con otra jornada exigente entre Pamplona/Iruña y Allo, de 133,5 kilómetros, con cinco puertos puntuables. Entre ellos destacan los altos de Goñi, en el kilómetro 25,8, y Lezaun, en el 78,3, ambos de segunda categoría. Una última etapa con suficiente veneno como para cambiar la clasificación hasta el final.

